Astrofísicos de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, han descubierto cuatro estrellas enanas blancas rodeadas de restos de polvo planetario que una vez pudieron ser planetas, por su sorprendente similitud con la composición de la Tierra.Fuente: www.antena3.es
Según datos del telescopio espacial Hubble, los elementos más frecuentes que componen el polvo que rodea a estas cuatro 'enanas blancas' son el oxígeno, magnesio, hierro y silicio, cuatro elementos que componen aproximadamente el 93 por ciento de la Tierra. Sin embargo, lo más sorprendente es que este material también contiene un porcentaje muy bajo de carbono, lo que encaja con la composición de la Tierra y los planetas rocosos que orbitan alrededor de nuestro Sol.
Éstas no son las únicas pruebas de que estas estrellas tenían un exoplaneta rocoso (planeta que orbita alrededor de una estrella que no es el Sol). Además, analizando sus atmósferas, predomina el hidrógeno y el helio. Esto siginifica que cualquier elemento más pesado es arrastrado hacia su centro por la fuerza de la gravedad.
Es la primera vez que estas bajas proporciones de carbono se han medido en las atmósferas de las estrellas enanas blancas contaminadas por los desechos. Esto no sólo es una clara evidencia de que estas estrellas, una vez tuvieron al menos un exoplaneta rocoso que se ha destruido. Las observaciones también señalan la última fase de la muerte de estos mundos.
Estas conclusiones se han publicado en la revista 'Monthly Notices of the Royal Astronomical Society'. El director de la investigación, Boris Gänsicke, del Departamento de Física, cree que la destrucción que causó esos discos de polvo en torno a las 'enanas blancas' probablemente será parecida a lo que ocurra en el futuro en nuestro Sistema Solar. "En estas estrellas a cientos de años luz, estamos viendo la foto del futuro de nuestra Tierra", afirma.
"Cuando estrellas como nuestro Sol llegan al final de su vida, se expanden para convertirse en gigantes rojas. Cuando esto sucede en nuestro propio sistema solar, miles de millones de años a partir de hoy, el Sol se tragará el interior de los planetas Mercurio y Venus, los más cercanos. No está claro si la Tierra también será tragada por el Sol en su fase de gigante roja, pero incluso si sobrevive, su superficie se quemará", explica Gänsicke"
sábado, 5 de mayo de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
"Si Dios creó el Universo, ¿Quién creó a Dios?"
¡Hola! Hoy no les vengo con ninguna historia ni mucho menos con algo de amor, esta vez traigo algo bastante curioso que encontré navegando por el internet. Hablemos de las dudas, hipotesis, etc de la existencia de Dios.
Los escépticos muchas veces preguntan sobre la procedencia de Dios. Nos dicen: "Si Dios creó el Universo, ¿Quién creó a Dios?"
Pero, por definición, si Dios es el Creador del Universo, Él no ha sido creado.
Así que la pregunta: "¿Quién creó a Dios?" es ilógica, así como resulta ilógico preguntar "¿Con quién está casado el soltero?".
Otros a veces recurren a ir más allá y en su afán, sofistican la pregunta anterior:
"¿Si el Universo necesita una causa, entonces por qué Dios no necesita una causa? Y si Dios no necesita una causa, por qué ha de necesitarla el Universo?"
Sin embargo, por sofisticado que parezca este razonamiento, carece de razón lógica y pierde su fundamento si se somete a escrutinio.
Primero: Todo "lo que tuvo un principio" necesita una causa.
Segundo: El Universo tuvo un principio.
Tercero: Por lo tanto el Universo tiene una causa.
Es importante que coloquemos especial atención a las palabras que he colocado en letras itálicas: "lo que tuvo un principio". Esto porque el Universo si requirió una causa debido al hecho de que el Universo sí tuvo un principio, como mostraremos más adelante. Pero… Dios, por su parte, no tuvo un principio, así que Dios no necesita una causa.
Además, las leyes de la relatividad de Einstein, las que están apoyadas por amplios experimentos científicos, muestra la cercana relación que existe entre el tiempo, la materia y el espacio. Por tanto, el tiempo debió haber tenido un principio, tal y como lo tuvo el espacio y la materia.
¿De dónde vino el Universo?
Dios, por definición es el Creador del Universo en su totalidad - incluyendo el tiempo, la materia y el espacio. Por tanto, Dios no está limitado por la dimensión del tiempo que Él mismo creó, así que Dios no puede tener un principio en el tiempo. Dios, consecuencialmente, no tiene ni necesita tener una causa.
¿Tuvo el Universo un principio?
Nuestros amados lectores de Antesdelfin.com deben estar familiarizados con varios artículos que he escrito en el pasado referente a la "teoría" científica evolucionista que propone que el Universo debió haber tenido su principio con el Big Bang. ¡Es que la evidencia es amplia para apoyar el axioma de que el Universo debió haber tenido un principio! En lo que diferimos los Creacionistas y los Evolucionistas es en la "causa" que originó el Universo, pero que tuviera o no tuviera un principio está fuera de toda duda y negarlo estaría más allá de todo razonamiento lógico.
El Universo y las Leyes de la Termodinámica
Las Leyes de la Termodinámica, las leyes más fundamentales de las ciencias físicas nos dicen:
1ra Ley: La cantidad total de masa-energía en el Universo es constante.
2da Ley: La cantidad de energía en el Universo disponible para ser usada se está agotando, o que la Entropía está aumentando hasta un máximo. Entropía significa la función termodinámica que es medida de la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema. En otras palabras, la energía, la cual ni se crea ni se destruye, está solamente pasando de un estado útil a un estado inútil.
Si la cantidad total de masa-energía es limitada, y la cantidad de energía usable o útil está decreciendo, entonces el Universo no pudo haber existido por una eternidad, de otra forma ya se hubiera agotado toda su energía útil y el Universo habría alcanzado lo que conocemos en el lenguaje inglés como el punto de "dead heat" o de "calor muerto" = Ausencia de energía.
A lo que me refiero es a lo siguiente... De hecho, permítanme ilustrar un poco:
En tal escenario, todos los átomos radiactivos se hubieran descompuesto, todas las partes que componen el Universo se encontrarían a la misma temperatura, y no fuera posible trabajar nada ni con nada en lo absoluto.
La conclusión más plausible a la que todo aquel que tiene la capacidad de razonar, libre de inhibiciones prejuiciosas, es que el Universo debió haber sido creado con una cantidad inicial de energía útil o usable, la que ahora estamos perdiendo.
¿Y qué si aceptamos que por tal el Universo sí tuvo un principio, pero nos negamos a aceptar que tuvo una Causa?
Bueno, en realidad el que decida pensar de tal modo, lo hará descartando todo razonamiento lógico y dejando a un lado, medalaganariamente, todas las evidencias que nos muestran que todas las cosas tuvieron un principio- ¡lo cual nadie niega en lo más profundo de su corazón!
¿Que sucedería si simplemente decidimos negarnos a aceptar esta Ley de Causa y Efecto?
La ciencia, la historia y las leyes se derrumbarían. ¡Nadie puede negarse a aceptar que el Universo debió haber sido creado! ¿En qué razonamiento cabría que algo pudiera crearse a sí mismo? Si algo se creara a sí mismo tendría que haber existido antes de su existencia. En la ciencia lógica a esto se le llama absurdo.
La evidencia nos muestra que:
El Universo (con el tiempo incluido), tuvo un principio.
Es ilógico, y hasta cierto punto estupidezco, pensar que algo pudo haber comenzado a existir sin una causa.
El Universo requiere una Causa, tal y como nos lo dice Génesis 1:1 y Romanos 1:20.
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra (el Universo)"
Génesis 1:1
"Porque las cosas invisibles de Dios, su eterna potencia y divinidad, son evidentes desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables"
Romanos 1:20
En palabras sencillas, estos dos versículos significan que Dios creó el Universo, pero que los atributos de Dios, los que son invisibles, porque Él es espíritu, están a nuestra disposición, habiéndosenos hecho visibles a través de la observación de las cosas que Él creó, y como existe amplia evidencia de la existencia y de los atributos divinos y poderío, negarse a admitirlo resultaría absurdo e inexcusable.
Dios, como Creador del Universo y del tiempo, debió estar fuera del tiempo. Por lo tanto, Dios no tuvo principio en el tiempo, Él siempre ha existido, y como Creador, no necesita una causa… ¡Él es la Causa - Nosotros somos el efecto!
Sin importar la forma en la que usted lo vea. Más allá de todo interés por parcialización, más allá de todo estigma basado en educación, entrenamiento, condiciones, etc., la evidencia en la naturaleza, lo declarado por la Biblia, lo extremadamente complejo de las formas de vida, la organización y la información contenida en las formas vivientes y hasta en lo inerte del Universo, unido a un razonamiento sano, austero y sin prejuicios, nos llevan a una sola conclusión: ¡La única explicación plausible de la existencia de las cosas es el Creador mostrado en la Biblia!
Fuente: http://antesdelfin.com/quiencreoadios.html
Los escépticos muchas veces preguntan sobre la procedencia de Dios. Nos dicen: "Si Dios creó el Universo, ¿Quién creó a Dios?"
Pero, por definición, si Dios es el Creador del Universo, Él no ha sido creado.
Así que la pregunta: "¿Quién creó a Dios?" es ilógica, así como resulta ilógico preguntar "¿Con quién está casado el soltero?".
Otros a veces recurren a ir más allá y en su afán, sofistican la pregunta anterior:
"¿Si el Universo necesita una causa, entonces por qué Dios no necesita una causa? Y si Dios no necesita una causa, por qué ha de necesitarla el Universo?"
Sin embargo, por sofisticado que parezca este razonamiento, carece de razón lógica y pierde su fundamento si se somete a escrutinio.
Primero: Todo "lo que tuvo un principio" necesita una causa.
Segundo: El Universo tuvo un principio.
Tercero: Por lo tanto el Universo tiene una causa.
Es importante que coloquemos especial atención a las palabras que he colocado en letras itálicas: "lo que tuvo un principio". Esto porque el Universo si requirió una causa debido al hecho de que el Universo sí tuvo un principio, como mostraremos más adelante. Pero… Dios, por su parte, no tuvo un principio, así que Dios no necesita una causa.
Además, las leyes de la relatividad de Einstein, las que están apoyadas por amplios experimentos científicos, muestra la cercana relación que existe entre el tiempo, la materia y el espacio. Por tanto, el tiempo debió haber tenido un principio, tal y como lo tuvo el espacio y la materia.
¿De dónde vino el Universo?
Dios, por definición es el Creador del Universo en su totalidad - incluyendo el tiempo, la materia y el espacio. Por tanto, Dios no está limitado por la dimensión del tiempo que Él mismo creó, así que Dios no puede tener un principio en el tiempo. Dios, consecuencialmente, no tiene ni necesita tener una causa.
¿Tuvo el Universo un principio?
Nuestros amados lectores de Antesdelfin.com deben estar familiarizados con varios artículos que he escrito en el pasado referente a la "teoría" científica evolucionista que propone que el Universo debió haber tenido su principio con el Big Bang. ¡Es que la evidencia es amplia para apoyar el axioma de que el Universo debió haber tenido un principio! En lo que diferimos los Creacionistas y los Evolucionistas es en la "causa" que originó el Universo, pero que tuviera o no tuviera un principio está fuera de toda duda y negarlo estaría más allá de todo razonamiento lógico.
El Universo y las Leyes de la Termodinámica
Las Leyes de la Termodinámica, las leyes más fundamentales de las ciencias físicas nos dicen:
1ra Ley: La cantidad total de masa-energía en el Universo es constante.
2da Ley: La cantidad de energía en el Universo disponible para ser usada se está agotando, o que la Entropía está aumentando hasta un máximo. Entropía significa la función termodinámica que es medida de la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema. En otras palabras, la energía, la cual ni se crea ni se destruye, está solamente pasando de un estado útil a un estado inútil.
Si la cantidad total de masa-energía es limitada, y la cantidad de energía usable o útil está decreciendo, entonces el Universo no pudo haber existido por una eternidad, de otra forma ya se hubiera agotado toda su energía útil y el Universo habría alcanzado lo que conocemos en el lenguaje inglés como el punto de "dead heat" o de "calor muerto" = Ausencia de energía.
A lo que me refiero es a lo siguiente... De hecho, permítanme ilustrar un poco:
En tal escenario, todos los átomos radiactivos se hubieran descompuesto, todas las partes que componen el Universo se encontrarían a la misma temperatura, y no fuera posible trabajar nada ni con nada en lo absoluto.
La conclusión más plausible a la que todo aquel que tiene la capacidad de razonar, libre de inhibiciones prejuiciosas, es que el Universo debió haber sido creado con una cantidad inicial de energía útil o usable, la que ahora estamos perdiendo.
¿Y qué si aceptamos que por tal el Universo sí tuvo un principio, pero nos negamos a aceptar que tuvo una Causa?
Bueno, en realidad el que decida pensar de tal modo, lo hará descartando todo razonamiento lógico y dejando a un lado, medalaganariamente, todas las evidencias que nos muestran que todas las cosas tuvieron un principio- ¡lo cual nadie niega en lo más profundo de su corazón!
¿Que sucedería si simplemente decidimos negarnos a aceptar esta Ley de Causa y Efecto?
La ciencia, la historia y las leyes se derrumbarían. ¡Nadie puede negarse a aceptar que el Universo debió haber sido creado! ¿En qué razonamiento cabría que algo pudiera crearse a sí mismo? Si algo se creara a sí mismo tendría que haber existido antes de su existencia. En la ciencia lógica a esto se le llama absurdo.
La evidencia nos muestra que:
El Universo (con el tiempo incluido), tuvo un principio.
Es ilógico, y hasta cierto punto estupidezco, pensar que algo pudo haber comenzado a existir sin una causa.
El Universo requiere una Causa, tal y como nos lo dice Génesis 1:1 y Romanos 1:20.
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra (el Universo)"
Génesis 1:1
"Porque las cosas invisibles de Dios, su eterna potencia y divinidad, son evidentes desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables"
Romanos 1:20
En palabras sencillas, estos dos versículos significan que Dios creó el Universo, pero que los atributos de Dios, los que son invisibles, porque Él es espíritu, están a nuestra disposición, habiéndosenos hecho visibles a través de la observación de las cosas que Él creó, y como existe amplia evidencia de la existencia y de los atributos divinos y poderío, negarse a admitirlo resultaría absurdo e inexcusable.
Dios, como Creador del Universo y del tiempo, debió estar fuera del tiempo. Por lo tanto, Dios no tuvo principio en el tiempo, Él siempre ha existido, y como Creador, no necesita una causa… ¡Él es la Causa - Nosotros somos el efecto!
Sin importar la forma en la que usted lo vea. Más allá de todo interés por parcialización, más allá de todo estigma basado en educación, entrenamiento, condiciones, etc., la evidencia en la naturaleza, lo declarado por la Biblia, lo extremadamente complejo de las formas de vida, la organización y la información contenida en las formas vivientes y hasta en lo inerte del Universo, unido a un razonamiento sano, austero y sin prejuicios, nos llevan a una sola conclusión: ¡La única explicación plausible de la existencia de las cosas es el Creador mostrado en la Biblia!
Fuente: http://antesdelfin.com/quiencreoadios.html
jueves, 29 de marzo de 2012
Algo parecido a una carta de despedida.
Querido, John.
Acabo de venir de tu casa, herida y tan dolida que solo tengo fuerzas para escribirte una carta.
Primero que todo debo recordar las noches tan largas que tuvimos, aquellas noches que solo permaneciamos acostados en el cesped mirando las estrellas sin hacer nada más, sin tocarnos, con solo mirar a la inmensidad. Aquellas noches en que me susurrabas un “Te amo” que solo yo pudiera escuchar.
Recuerdo como te conocí aquel dia en la estación del tren, tu bebias un café y yo lo volqué en tu traje tan elegante y con una mirada filosa robaste mi corazón hasta hacerlo tuyo por completo. Ese día me acompañaste a casa, y esperaste que entrara tu poder irte en paz. Mi madre se enojó mucho, recuerdo sus gritos, decía que habia enloquecido por un hombre casi 10 años mayor, yo le juraba que nuestro amor era real y que con el tiempo se lo demostraría. El tiempo pasó y me enrollé por completo en tu vida. Me prometiste nuevos horizontes, nuevos caminos y me juraste que la via lactea sería mia y solo para mí. Yo te creí. ¿Qué tonta no?
Tal vez no debía hacerlo, pero… ¿con 16 años que se puede pedir?. Cuando tienes 16 años y te dicen que te aman tu les crees, les crees y eso duele después.
Enloquecí, enloquecí de amor por ti, John. ¿No recuerdas esas veces en las que me escapaba para ir contigo a mirar el atardecer? O aquellas que te hacía entrar en casa sin que mis padres lo supieran, o hasta esas que trepaste por mi balcón solo para un beso de buenas noches. Fue un lindo amor, John. Debes aceptarlo. Pero no duró, ni resultó un verdadero amor.
¿Donde estas ahora?
Quiero decir, donde estás ahora después de huir y haber obtenido lo único que querías, después de haberte llevado mi tesoro mas preciado, y ese que será imposible recuperar. Te has llevado todo, absolutamente todo de mí.
Ahora veo quien eres, ahora veo con quién estaba tratanto.
¿No pensaste que era demasiado joven para herirme así? ¿Dónde estan esos relatos y esos versos que cantabas para mí antes de partir? ¿Donde está Romeo, donde está Julieta? Eran mentiras de un farsante que solo quería obtener algo de mí.
Tal vez fue mi culpa, lo sé. Por ser tan inocente, mi culpa por creer que la via lactea era más que leche, y que para el amor no había edad. ¡Pamplinas! Puras mentiras inventadas por ti, pero no lo había visto venir.
Bueno, en fin. Ahí estaba yo al frente de tu casa, mirando como tu auto nuevo y brillante se iba sin dejarme decir Adiós, ¿Qué hice? ¿Fui demasiado sincera? ¿Te entregué demasiado amor?, Aún no logro descifrar que pasó.
Mis piernas me fallaron, tu casa estaba completamente vacía y yo, en el suelo esperando por una señal que me ayude a levantarme, estoy llorando John… y tu no estás para rodearme con tus brazos que me mantenían calida en los tiempos de invierno. Ahora no hay verano, no hay otoño, no existe la primavera. Te fuiste dejando un invierno permanente en mí. Dejandome sin nada.
Adiós querido, John.
Solo quería decirte, “Maldito seas en donde quiera que estés”
Con amor.
-Amy
Acabo de venir de tu casa, herida y tan dolida que solo tengo fuerzas para escribirte una carta.
Primero que todo debo recordar las noches tan largas que tuvimos, aquellas noches que solo permaneciamos acostados en el cesped mirando las estrellas sin hacer nada más, sin tocarnos, con solo mirar a la inmensidad. Aquellas noches en que me susurrabas un “Te amo” que solo yo pudiera escuchar.
Recuerdo como te conocí aquel dia en la estación del tren, tu bebias un café y yo lo volqué en tu traje tan elegante y con una mirada filosa robaste mi corazón hasta hacerlo tuyo por completo. Ese día me acompañaste a casa, y esperaste que entrara tu poder irte en paz. Mi madre se enojó mucho, recuerdo sus gritos, decía que habia enloquecido por un hombre casi 10 años mayor, yo le juraba que nuestro amor era real y que con el tiempo se lo demostraría. El tiempo pasó y me enrollé por completo en tu vida. Me prometiste nuevos horizontes, nuevos caminos y me juraste que la via lactea sería mia y solo para mí. Yo te creí. ¿Qué tonta no?
Tal vez no debía hacerlo, pero… ¿con 16 años que se puede pedir?. Cuando tienes 16 años y te dicen que te aman tu les crees, les crees y eso duele después.
Enloquecí, enloquecí de amor por ti, John. ¿No recuerdas esas veces en las que me escapaba para ir contigo a mirar el atardecer? O aquellas que te hacía entrar en casa sin que mis padres lo supieran, o hasta esas que trepaste por mi balcón solo para un beso de buenas noches. Fue un lindo amor, John. Debes aceptarlo. Pero no duró, ni resultó un verdadero amor.
¿Donde estas ahora?
Quiero decir, donde estás ahora después de huir y haber obtenido lo único que querías, después de haberte llevado mi tesoro mas preciado, y ese que será imposible recuperar. Te has llevado todo, absolutamente todo de mí.
Ahora veo quien eres, ahora veo con quién estaba tratanto.
¿No pensaste que era demasiado joven para herirme así? ¿Dónde estan esos relatos y esos versos que cantabas para mí antes de partir? ¿Donde está Romeo, donde está Julieta? Eran mentiras de un farsante que solo quería obtener algo de mí.
Tal vez fue mi culpa, lo sé. Por ser tan inocente, mi culpa por creer que la via lactea era más que leche, y que para el amor no había edad. ¡Pamplinas! Puras mentiras inventadas por ti, pero no lo había visto venir.
Bueno, en fin. Ahí estaba yo al frente de tu casa, mirando como tu auto nuevo y brillante se iba sin dejarme decir Adiós, ¿Qué hice? ¿Fui demasiado sincera? ¿Te entregué demasiado amor?, Aún no logro descifrar que pasó.
Mis piernas me fallaron, tu casa estaba completamente vacía y yo, en el suelo esperando por una señal que me ayude a levantarme, estoy llorando John… y tu no estás para rodearme con tus brazos que me mantenían calida en los tiempos de invierno. Ahora no hay verano, no hay otoño, no existe la primavera. Te fuiste dejando un invierno permanente en mí. Dejandome sin nada.
Adiós querido, John.
Solo quería decirte, “Maldito seas en donde quiera que estés”
Con amor.
-Amy
viernes, 16 de marzo de 2012
Enamoramiento Instantáneo

Caminaba con mis amigas en búsqueda de algo que hacer, estábamos aburridas, hambrientas y un poco soñolientas a decir verdad.
Kate -una de mis intimas compañeras- dio la brillante idea de ir por un café en la cafetería que quedaba a solo dos cuadras de donde estábamos, así que juntas caminamos hasta el lugar indicado.
Cansada de la caminata, me encontraba luchando con la puerta de entrada, y por más que empujaba esta no parecía ceder así que me giré esperando que alguna otra lo intentase. Cuando por fin entramos al lugar, una ráfaga de viento despeinó mi cabello volviéndolo un alboroto y mientras intentaba arreglarlo un chico bastante fornido y con delantal nos dio la palabra.
-¿Qué desean pedir?.- dijo en forma general y yo pasé de él.
-Un café por favor. Bueno, cuatro.- Dijo Maddie sonriendo para él. Las demás solo lo miraban. Habían quedado embobadas con el chico de delantal rojo, a quien ya había visto un par de veces atendiendo allí.
¿Qué tenia de especial? Era solo un aparente jugador de fútbol americano vestido de rojo por su trabajo. Eso era, no más ni menos. Pero ellas parecían encantadas con tal hecho.
Me fui a elegir la mesa sintiendo un poco como el calor se aplacaba a causa del aire acondicionado. Miré una vacía y corrí hacia esa suavemente, cuando mis llaves cayeron al suelo. Gire mi rostro en búsqueda de ellas hasta que las hallé. Estaban justo al lado de la pata de una mesa un poco distante, así que dejé la cartera sobre la mesa que había elegido y me agaché a tomar las llaves. Cuando levante el rostro victorioso, mis ojos se toparon con un chico completamente desconocido, es decir; el pueblo es pequeño y raramente hay alguien nuevo en él.
-Hola.- dijo el chico enfocando sus profundos ojos azules en mí.
Me había dejado completamente impactada. Tan encantada, no había podido articular palabra, solo lo miraba como si se tratara de algún diamante en bruto. El chico desconocido rió y mostró sus dientes, tan perfectos, tan blancos, tan hermoso… parecía esa clase de joven que sale en las publicidades de ropa interior, con rostro perfecto y un cuerpo estructural y atlético, algo flaco si; pero para mí era perfecto.
Me regresé a mi mesa un poco consternada. Tomé mi cabeza con ambas manos y se dispuse a meditar.
-¿Disculpa?.-
Levanté la mirada, retiré mis manos del lugar en el que reposaban y me encontré otra vez con esa suave mirada marina, el chico se mantenía sonriente y con un objeto metálico en sus manos.
-¿Esto es tuyo cierto? Lo dejaste caer de nuevo…-
En ese momento me sentí como una completa estúpida, como una tonta despistada que había dejado notar lo mucho que me había gustado ese chico. Me limité a asentir y a tomar las llaves con cautela. El se sentó justo en frente y me miró.
Mis amigas que venían a la mesa, notaron lo que ocurría y decidieron tomar otra justo al lado, yo solté una pequeña clase de risa nerviosa ante ese dulce detalles de mis queridas compañeras. En medio del sonrojo el me cuestionó.
-Eres de aquí, ¿cierto?.- dijo esperando una respuesta de mi parte.
-Si.- dije con una débil voz que me había costado sacar de mi interior.
-Genial, y… ¿tienes mucho viviendo aquí?.- el chico parecía interesado en mí.
-Si, desde que nací. ¿De donde eres?.- pregunté aclarando mi garganta el continuó hablando con fluidez.
-Soy de Santiago, de Chile. Estoy de paseo un tiempo. Me quedaré una semana, ¿me mostrarías el lugar? Sería divertido.-
Así es, ya lo tenía. Solo necesitaba encontrar las palabras correctas y tendría una cita con el misterioso chico que había capturado mi atención.
-Por… supuesto.- dije dejando notar mi nerviosismo.
-¿Te parece si pago la cuenta y vamos a dar una vuelta?.-
Yo no lo podía creer, torpemente asentí con la cabeza y esperé ansiosa. Cuando volvió arregló su cabello con una mano, donde pude observar algo brillante en sus dedos.
-¿Y… eso?.- Dije preguntando por el fino anillo en su dedo anular.
-Mi anillo de matrimonio, conocerás a mi esposa, seguro te agradará.- dijo acompañando con una sonrisa radiante.
Sentí como si en ese instante un cuchillo me atravesaba, lamente en voz baja y solté una débil excusa.
-Debo irme, había olvidado lo que tenía que hacer.-
El me miró confuso y se despidió. Yo fui de vuelta al lado de mis amigas quienes me miraban esperando que contara que había ocurrido. Maldije un par de veces y más nunca supe sobre ese chico.
jueves, 1 de marzo de 2012
No me importa.
miércoles, 22 de febrero de 2012
viernes, 17 de febrero de 2012
Café para uno.

Este es una prosa que encontré en el internet, de Poldy Bird. Me gustó muchísimo y a decir verdad mis ojos se humedecieron al instante preciso en que terminé de leerlo. ¡Que lo disfruten!
Café para uno.
Casi le pido al mozo "dos cafés", pero me dio un poco de vergüenza pensar que la gente se extrañarían al ver ese otro pocillo frente a la silla vacía, o que el mozo creyera que alguien faltó a la cita o me dejó plantada. Dije "un café ".Y mientras revuelvo morosamente la cucharita en el líquido humeante, te veo caminar entre las mesas, con tu risa de siempre ,la campera de jean, esa manera de mirar "tocando'.' con los ojos. Cuánto tiempo hacía que no nos encontrábamos.
Cuánto tiempo sin que alguien quisiera saber verdaderamente qué siento, qué me pasa, cómo estoy sin intentar juzgarme o reprocharme, sino simplemente entenderme.
Eso es lo que más he extrañado de vos: la comprensión... poder decirte todo, confesarte aciertos y errores sin que te sobresaltes ni te enojes ni me pidas explicaciones Algo se apura dentro de mi pecho cuando miro tus manos. Sensitivas y fuertes a la vez, manos que nunca golpearon ni rompieron ni violentaron. Manos que no se avergonzaron de cambiar pañales, de ayudarme a lavar los platos, de traerme un ramito de violetas...
Todos los amigos se acuerdan de vos, te echan de menos... Algunos siguen viniendo a. casa, otros no, pero sé que se acuerdan, que siempre se van a acordar...
No es necesario que te cuente las cosas en detalle porque estás enterado de todo, estoy segura. Y, aunque quisiera hablarte, las palabras se me van ahogando en ese lago de lágrimas celestes que inunda mi garganta. Se hunden allí, no salen. Estás sereno y suelto, como antes.
Estás ahí, con una paz que suelta pajaritos de luz sobre las cosas. Y me parece que si estás ahí nada malo puede sucederme, porque no dejarías que nada malo me sucediera.
Como el mar contra las rocas estallan mis recuerdos. Y hasta la última célula de mi cuerpo se siente desamparada en tu ausencia. Nunca nadie me hizo sentir tan protegida, nunca nadie me ha vuelto a dar paz.
A cada frase entrecortada la subraya una línea azul de llanto, y me lo bebo a sorbitos, junto con el café. No vi en qué momento te fuiste. No oí tus pasos alejándose... Me sequé las mejillas con las manos, llamé al mozo, pagué, respiré hondo, observé mi pocillo solitario y salí.
Cada tanto entro, como hoy, en un bar, pido café para uno, te convoco, te siento frente a mí, te arranco de ese exilio que es la muerte, y por un rato creo... que la silla vacía se puebla con un sueño.
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