miércoles, 22 de febrero de 2012


Todos me dijeron que desistiera,
Que tu no estarías conmigo
Yo insistí, permanecí.
Y mírate
Ahora eres mio.

viernes, 17 de febrero de 2012

Café para uno.



Este es una prosa que encontré en el internet, de Poldy Bird. Me gustó muchísimo y a decir verdad mis ojos se humedecieron al instante preciso en que terminé de leerlo. ¡Que lo disfruten!
Café para uno.

Casi le pido al mozo "dos cafés", pero me dio un poco de vergüenza pensar que la gente se extrañarían al ver ese otro pocillo frente a la silla vacía, o que el mozo creyera que alguien faltó a la cita o me dejó plantada. Dije "un café ".

Y mientras revuelvo morosamente la cucharita en el líquido humeante, te veo caminar entre las mesas, con tu risa de siempre ,la campera de jean, esa manera de mirar "tocando'.' con los ojos. Cuánto tiempo hacía que no nos encontrábamos.

Cuánto tiempo sin que alguien quisiera saber verdaderamente qué siento, qué me pasa, cómo estoy sin intentar juzgarme o reprocharme, sino simplemente entenderme.


Eso es lo que más he extrañado de vos:
la comprensión... poder decirte todo, confesarte aciertos y errores sin que te sobresaltes ni te enojes ni me pidas explicaciones Algo se apura dentro de mi pecho cuando miro tus manos. Sensitivas y fuertes a la vez, manos que nunca golpearon ni rompieron ni violentaron. Manos que no se avergonzaron de cambiar pañales, de ayudarme a lavar los platos, de traerme un ramito de violetas...

Todos los amigos se acuerdan de vos, te echan de menos... Algunos siguen viniendo a. casa, otros no, pero sé que se acuerdan, que siempre se van a acordar...


No es necesario que te cuente las cosas en detalle porque estás enterado de todo, estoy segura.
Y, aunque quisiera hablarte, las palabras se me van ahogando en ese lago de lágrimas celestes que inunda mi garganta. Se hunden allí, no salen. Estás sereno y suelto, como antes.

Estás ahí, con una paz que suelta pajaritos de luz sobre las cosas.
Y me parece que si estás ahí nada malo puede sucederme, porque no dejarías que nada malo me sucediera.

Como el mar contra las rocas estallan mis recuerdos. Y hasta la última célula de mi cuerpo se siente desamparada en tu ausencia.
Nunca nadie me hizo sentir tan protegida, nunca nadie me ha vuelto a dar paz.

A cada frase entrecortada la subraya una línea azul de llanto, y me lo bebo a sorbitos, junto con el café.
No vi en qué momento te fuiste. No oí tus pasos alejándose... Me sequé las mejillas con las manos, llamé al mozo, pagué, respiré hondo, observé mi pocillo solitario y salí.

Cada tanto entro, como hoy, en un bar, pido café para uno, te convoco, te siento frente a mí, te arranco de ese exilio que es la muerte, y por un rato creo... que la silla vacía se puebla con un sueño.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cuanto te veo.


Te prestaré mis ojos para dejarte ver lo que yo veo,
Para que entiendas la hermosa forma en que te veo.

Cuando yo te veo...

Siento que no existe lugar en el que desearía estar más que en ese,

Siento que el mejor lugar para despertar es tu pecho

Y la mejor sabana tus brazos.

viernes, 27 de enero de 2012


No estamos rompiendo en serio... ¿Verdad?- fue lo que mi debil voz expresó después de darle un empujón que apenas hizo moverlo.
Su sonrisa se dibujo de pronto y mi corazón volvió a latir.
suspiré, para poder reir.


-Eres un imbecil, ¿lo sabías?- dije sonriendole, embriagada por su mirada.

-Espero que este imbecil te haga feliz.

domingo, 22 de enero de 2012


¿Quien se iba a imaginar que iba a cometer locuras como estas?
¿Quien se iba a imaginar que yo una chica sumisa y que presumía ser tan moralista, iba a subirse de un salto a una motocicleta como aquella? de esas que de un golpe ya podía estar en el suelo.


Fue un día de verano, caluroso. Donde el sol estaba dando su máximo esplendor.
Recuerdo que salí de la facultad y corriendo apresuradamente sin mirar a los costados me subí en ese monstruo que tanto temía hacía años atrás. Acomodé mi vestido que se encojia al paso que permanecía sentada y me sujeté de él. Quien con una sonrisa pícara y divertida, miraba mis piernas en son de malicia. Debía estar loca, loca estaba por él.

-¿Lista?- me preguntó antes de hacer rugir el motor.
-Por supuesto.- me abracé más fuerte a su espalda, podía sentir su calor.

Escuché el enorme rugido y echamos a andar, a toda velocidad.
Corríamos, corríamos y no nos importaba el peligro. Podía ver desde donde estaba los rostros de mis compañeras mirándome huir. Algunas, excitadas por el momento deseando poder hacer algún día lo mismo; Otras aterrorizadas y criticando mi cordura. Yo en cambio embobada con el olor natural de mi chico. mirando su cabello despeinarse a causa de viento, encantada, extasiada, tonta enamorada.

viernes, 2 de diciembre de 2011


Aún recuerdo el momento exacto en que echaste a andar tu auto rojo y reluciente y me dejaste a mi, allí parada con los ojos llenos de lágrimas.
Deseando que nada de eso haya sido real.
Aún recuerdo el portazo que pegué llena de furia porque no podía creer que me estabas dejando.
Y aún recuerdo el día de ayer, que aunque hayan pasado cinco meses el recuerdo me sigue matando como el día que pegué el portazo y maldije tu nombre.
Maldito seas, Principe Encantador.

domingo, 20 de noviembre de 2011